¿CÓMO ESTÁ TU METABOLISMO?


Empecemos por el principio.


¿Qué es el metabolismo?


Según hemos oído siempre, "es la cualidad que le permite al ser humano ir al baño todos los días de tal manera de eliminar lo que su organismo no necesita". Y, además, "hay dos clases de metabolismo, el rápido y el lento".


Te propongo una definición más sencilla: "el metabolismo es la capacidad que tienen las células del cuerpo para utilizar adecuadamente el oxígeno y el alimento que entran al organismo con el fin de producir energía". En este proceso es clave una parte (u orgánulo) de nuestras células, llamada mitocondria. Te sonará familiar este término ya que, últimamente, se está hablando mucho sobre el tema.


Hay millones de mitocondrias en el cuerpo humano. Algunos órganos, como el corazón y el cerebro, tienen un 70% de ellas, porque deben producir energía todo el tiempo, sin parar. Si el oxígeno y el alimento son nuestras fuentes energéticas, si son vitales para el proceso metabólico, entonces comprenderás lo importante que es cada pequeño trozo de comida que llega a tu boca, ¿no?.


Sin embargo, en los últimos cincuenta años nuestros hábitos alimentarios han sufrido una transformación dramática, poco beneficiosa y causante del aumento de los pacientes con síndrome metabólico en todo el mundo. La obesidad crece de manera alarmante. Si comparas las cifras de los años ochenta con las actuales, descubrirás que la diabetes se ha quintuplicado, tal como indican los informes de la Organización Mundial de la Salud (OMS). En estas últimas décadas todas las enfermedades crónicas han aumentado. Hemos sido testigos del boom de la alimentación precocinada, de los envasados en plástico, los químicos, los conservantes, la exclusión de la grasa de los productos, la introducción del azúcar, la masificación de los sabores y los colorantes artificiales y la comida congelada. Vemos como cada día crece la productividad de la industria alimentaria. No importa qué tan nociva sea la comida que ésta crea, tampoco cuántos químicos contenga para arreglar su sabor y lograr que se apetecible; sólo le interesa producir más y con mayor velocidad. Son las leyes del mercado. Comer mal, rápido y repetir, ésa es la invitación que nos hace este esquema industrial.


En mi caso, estudio e investigo en detalle cada caso para tratar de entender el porqué de las enfermedades de mis pacientes. Es importante descubrir la importancia que tienen el intestino y la flora intestinal en el buen funcionamiento de nuestro organismo. Debemos sacarle provecho a la mejor medicina que tenemos en nuestras manos: nuestra alimentación. No olvides que todo lo que sucede en tu cuerpo tiene relación directa con lo que te llevas a la boca.


Hipócrates, el padre de la Medicina, que vivió en el siglo V antes de Cristo, decía que cuando algún enfermo se le acercaba para pedirle ayuda, él siempre le preguntaba si estaba dispuesto a renunciar a las causas de su propia enfermedad. "Que tu alimento sea tu medicina y tu medicina sea tu alimento". Eso es clave. Sin embargo, a todos nos cuesta entender que si queremos cuidarnos debemos modificar nuestro estilo de vida y cambiar nuestra alimentación.


La comida es la información que le damos al cuerpo. Cada bocado y cada sorbo son "datos" para nuestro organismo. Sin embargo, lo ignoramos o no nos importa, porque hoy en día el momento de desayunar, almorzar o cenar se ha convertido en el acto de comer para llenarnos, de comer porque toca, de comer de prisa porque no se puede perder tiempo en algo tan poco relevante. Es más importante poner un tweet en Twitter, un comentario en Facebook o en Instagram la foto de lo que comemos, que el acto mismo de comer. Visto de esta manera, el alimento se convierte en una energía barata que entra a nuestro cuerpo para tratar de resistir las horas que le faltan a cada día. ¡Y no debería ser así! Si el alimento que introducimos en nuestro cuerpo es información, entonces hay que elegir la mejor información para el organismo.


Muchos de mis pacientes y amigos hablan de su intención de mejorar sus hábitos alimentarios. La gente quiere comer mejor pero se suele creer que para lograrlo hay que invertir demasiado dinero. Cuántas veces he oído, "¡esas cosas son muy caras!". No es cierto. Al final, si comemos mal es porque así lo elegimos. La base de la alimentación de una persona de cualquier clase social, sin importar si eres omnívoro, vegetariano, vegano o si haces la dieta "paleo", deben ser los vegetales y la mayoría de éstos no son caros. La distribución de los alimentos en el plato, la distribución de los nutrientes, es básicamente la misma para todos los seres humanos, pero cada uno de nosotros elige con qué llena ese espacio. La solución no es necesariamente dejar de comer carne o dejar de comer algo, no; es aprender a equilibrar lo que comes.


¿Sabes cómo está tu metabolismo? Te invito a que respondas este pequeño cuestionario que nos puede dar las primeras pistas de cómo está tu metabolismo.


¿Comenzamos?

Sólo tienes que responder, con sinceridad SI o NO.

  • ¿Tienes ganas de comer todo el tiempo?

  • ¿Si no comes a las horas que tienes preestablecidas, te enfadas, tienes dolor de cabeza y/o mareos?

  • ¿Cuándo estás ansioso/a sientes muchas ganas de comer, o pensar en comida te genera ansiedad?

  • ¿Tienes sobrepeso o adiposidad (gordito/a, "michelines")?

  • ¿Te cuesta trabajo perder peso a pesar de los tratamientos alimentarios y físicos?

  • ¿Ganas peso fácilmente si te cuidas?

  • ¿Tienes historial de hipoglicemias o resistencia a la insulina?

  • ¿Tienes o tuviste acné?

  • ¿Tienes historia familiar de obesidad, sobrepeso y/o diabetes?

  • ¿Tienes los triglicéridos altos y/o pruebas de colesterol alto, HDL bajo y VLDL alto?

  • ¿Tienes una circunferencia abdominal mayor de 90 centímetros'

  • ¿Sientes antojos por el azúcar, los postres, los productos de pastelería y panadería, y otras harinas?

  • ¿Se te hinchan y/o duelen algunas articulaciones ocasionalmente sin causa aparente?

  • ¿Has tenido alguna prueba de glucosa en sangre superior a 100mg/dl?


¿Cuántas preguntas has contestado con un SI? Cuanto mayor sea el número de respuestas afirmativas, mayor será tu riesgo de tener una alteración metabólica.


Pero... ¡no te desanimes! Incluso esto tiene solución cambiando tus hábitos alimentarios, haciendo ejercicio y dedicando unos minutos cada día para tí. Parece fácil, ¿verdad? … ¿ya lo haces?


Aunque me haga pesada... recuerda... "Que tu alimento sea tu medicina y tu medicina sea tu alimento" (Hipócrates).


Si crees que este post puede ayudar a alguien de tu entorno, no dudes en compartirlo.


Gracias por leerme y, como siempre, os aconsejo "más mercado y menos supermercado".




La información es de carácter divulgativo y no debe ser tomada como sustitución de prescripción, diagnóstico o tratamiento médico.







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